En algunos talleres, he compartido un resumen de mi experiencia con la glándula tiroides la glándula tiroides. Empezó con 18 años, después de la selectividad y un período de mucho estrés, insomnio acusado, nerviosismo y ansiedad y una pérdida de peso acusada. Después de varias pruebas y visitas al médico, finalmente recibí un diagnóstico: hipertiroidismo.
En aquel momento, dada mi juventud e inexperiencia me quedé pasmada y asustada, como te puede ocurrir a ti si acabas de recibir un diagnóstico parecido. ¿Qué significa esto? ¿Cómo afectará a mi vida? ¿Qué hago ahora?
¿Te sientes incomprendida en tus síntomas relacionados con una alteración tiroidea? Te comprendo, me ocurrió lo mismo.
Tiroides y sus síntomas
La tiroides es una de las glándulas más importantes del organismo; desempeña un papel crucial en nuestro metabolismo, energía y estado de ánimo. Cuando no funciona correctamente, se da un hipotiroidismo o un hipertiroidismo, la lista de síntomas puede ser larga y, por supuesto, variar de persona a persona. Quizás te suenen algunos:
- SÍNTOMAS FÍSICOS
- Fatiga: sensación de agotamiento que no desaparece, incluso después de dormir lo suficiente.
- Cambios de peso: puede que estés perdiendo o ganando peso sin razón aparente.
- Otros síntomas: piel seca, caída de cabello, sensibilidad al frío o al calor, dolores musculares...
- Problemas de sueño: insomnio o, por el contrario, una necesidad excesiva de dormir.
- SÍNTOMAS EMOCIONALES
- Niebla mental: dificultad para concentrarse, problemas de memoria y una sensación general de confusión.
- Cambios de humor: ansiedad, depresión, irritabilidad... nuestras emociones pueden estar a flor de piel.

En mi caso, tenía un popurrí de síntomas, contradictorios y desconcertantes, como yo misma. Los médicos me miraban como el gato de la imagen.
Al poco tiempo, tras un tratamiento corto, los síntomas mejoraron. Desde entonces, he estado bajo control y su comportamiento ha variado enormemente sobre todo en función del estrés al que he estado sometida en momentos de mi vida. Finalmente, hace 4 años, algunas células empezaron a volverse locas y tuve que tomar la decisión de extirpar parte de esta glándula.
No te voy a mentir, fue una decisión muy dura. Me decía “me van a dar una pastilla, pero eso no basta para suplir el funcionamiento de la tiroides, voy a volverme hipotiroidea”. No quería sufrir los síntomas típicos de hipotiroidismo, agotamiento, ganar peso, bajo ánimo. Y supongo que así habría sido de no ponerme manos a la obra con todas las herramientas con las que ya contaba: nutrición, control de ayunos, técnicas de relajación y optimización de mi sueño, reparación intestinal, mejoras en la absorción de la medicación, autocuidado, trabajo emocional profundo, suplementación y mucho, mucho amor por mí misma para controlar el estrés.
Factores estresores y estilo de vida
Me gustaría apuntar aquí que los factores estresores que afectan a la glándula tiroides pueden ser muy diversos: estrés emocional, falta de sueño, exceso de ejercicio físico, falta de activación metabólica, deprivación de alimentos. Si echo la vista atrás, muchos de estos factores estresores se dieron en mi vida al mismo tiempo y se que fueron críticas en la alteración de mi tiroides.
En mi búsqueda de bienestar, mucho antes de la operación, descubrí que la nutrición es una de las bases de la salud tiroidea. Se trata de adoptar un estilo de alimentación equilibrado, consciente y anti-inflamatorio.
Bases del estilo de vida antiinflamatorio
- Prioriza alimentos ricos en nutrientes, frescos y naturales: frutas, hortalizas, pescado, huevos, frutos secos, semillas y verduras de hoja verde, que aportan nutrientes esenciales para la tiroides, como el yodo y el selenio.
- Cuida la salud intestinal: un intestino sano es fundamental para la absorción de nutrientes y el equilibrio hormonal. Incorpora alimentos ricos en fibra, ácidos grasos antiinflamatorios y probióticos puede ser de gran ayuda. Consume pescados azules de aguas frías, fibra prebiótica, fruta y verdura a diario, semillas y frutos secos, grasa de alta calidad (aguacate, coco, aceite de oliva y linaza).
- Reduce el consumo de alimentos procesados: inflaman y alteran la función tiroidea. Para mí, son el máximo enemigo de la salud. Son alimentos vacíos, pobres en nutrientes y altos en grasas saturadas, harinas refinadas, azúcares y sal.
- Gestiona el estrés: huye del estrés crónico. Practica técnicas de relajación, como la meditación o el yoga siempre me han ayudado.
- Escúchate: somos seres maravillosos y diferentes; lo que funciona para mí puede no funcionar para ti. Prestar atención a cómo nos sentimos después de comer ciertos alimentos y ajustar nuestra dieta en consecuencia es clave.
Busca opciones, infórmate, lee, investiga, pregúntame, acude a profesionales que te acompañen en recuperar un estilo de vida saludable, una alimentación acorde con tus necesidades actuales, que te muestran otros caminos para sentirte mejor y recuperar el control de tu bienestar.
La nutrición y las emociones como base de la salud tiroidea
"El poder de la Nutrición y las Emociones en tu tiroides"
En la última masterclass hablé en profundidad de los nutrientes esenciales en el equilibrio de la función tiroidea: yodo, selenio, hierro, proteína, ácidos grasos omega 3, vitaminas del grupo B, magnesio. Y, por supuesto, de los alimentos en los que encontrarlos.
Pescados azules, huevos, legumbres, frutas, verduras, hortalizas, semillas, frutos secos, aguacate, aceite de oliva virgen, coco son los alimentos que no deben faltar en nuestra despensa para aportarnos casi todos los nutrientes que la glándula tiroides necesita para funcionar correctamente.
A veces es difícil organizar todo esto y saber cómo confeccionar un menú equilibrado en el día y en la semana. Por eso compartí un menú equilibrado para un día, que te dejo por aquí, para que te hagas una idea de cual es el balance ideal de alimentos para nutrir en profundidad a la glándula tiroides.

Otro de los puntos claves en mi evolución fue entender qué emociones habían influido en su alteración y qué otras se habían desencadenado a raíz de su disfunción. Entender el impacto de las emociones en nuestra tiroides es un paso de autoconocimiento que nos ayuda a entendernos, a respetarnos, a cuidar esa parte dañada de nosotras mismas.
No estás sola.
Tener una alteración tiroidea puede ser un desafío, pero no estás sola. Yo estoy contigo.

Este es el principal motivo por el que lancé la Comunidad de apoyo online R-evoluciona tu tiroides. Porque en la soledad de nuestros hogares, dar los primeros pasos para recuperar el bienestar se nos hace cuesta arriba.
En grupo, con apoyo y acompañamiento, respetando tus ritmos y escuchando tus necesidades, es muy fácil sentirte empoderada y comenzar con el cambio que tu vida necesita desde hace tiempo.
Si te identificas con alguno de estos síntomas, te invito a compartir tu experiencia en los comentarios y a seguir explorando juntos el camino hacia una tiroides feliz y saludable.